El presidente Donald Trump dice que está enfocado en detener la “marcha de la muerte” en Ucrania “lo antes posible”.
Pero para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, las conversaciones con Trump sobre el alto al fuego son un medio para alcanzar fines mucho más amplios.
Funcionarios rusos y estadounidenses se reunieron el lunes en Arabia Saudita para profundizar sus negociaciones sobre los detalles técnicos de un alto al fuego parcial para detener los ataques contra instalaciones energéticas y contra barcos en el mar Negro. Aunque Ucrania dice que está preparada para una tregua total, Putin ha dejado claro que primero buscará una amplia gama de concesiones.
El resultado: el Kremlin parece decidido a sacar el máximo beneficio posible del deseo de Trump de alcanzar un acuerdo de paz con Ucrania, incluso mientras avanza lentamente en las negociaciones. Desde el punto de vista de Moscú, mejorar los lazos con Washington representa una ventaja económica y geopolítica, que puede lograrse incluso mientras los misiles rusos siguen golpeando Ucrania.
Las entrevistas que se realizaron la semana pasada con figuras en altos cargos de la política exterior rusa en una conferencia sobre seguridad celebrada en Nueva Delhi sugieren que el Kremlin considera que las negociaciones sobre Ucrania y sobre los lazos entre Estados Unidos y Rusia discurren por dos vías separadas. Putin sigue buscando una victoria de gran alcance en Ucrania, pero sigue la corriente del alto al fuego de Trump para aprovechar los beneficios de una distensión con Washington.
Viacheslav Nikonov, vicepresidente de la comisión de asuntos exteriores de la Cámara Baja del Parlamento ruso, dijo que Trump y Putin estaban desarrollando una “agenda bilateral” que “no estaba relacionada con Ucrania”.
“Ucrania sigue su curso”, dijo Nikonov en una entrevista al margen de la conferencia de Nueva Delhi, denominada Diálogo de Raisina. “La ofensiva sigue su curso”, añadió Nikonov. “Pero creo que para Putin, las relaciones con Estados Unidos son más importantes que la cuestión de Ucrania en concreto”.
La idea de Moscú es que entablar relaciones con Trump podría reportar beneficios económicos tan básicos como piezas de repuesto para aviones Boeing rusos, y beneficios geopolíticos tan amplios como una reducción de la presencia de la OTAN en Europa. Lo que no está tan claro es si Trump utilizará esas esperanzas como ventaja para conseguir un mejor acuerdo para Ucrania, y si en algún momento perderá la paciencia con Putin.
“A Trump le gustan los tratos rápidos”, dijo Aleksandr Dynkin, especialista en asuntos internacionales que asesora al Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. “Si ve que hay grandes dificultades, puede sentirse decepcionado y dejar de lado este problema”.
En consecuencia, Putin parece estar haciendo todo lo posible para mantener el interés de Trump.
Al reunirse este mes en Moscú con el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, Putin le entregó un “hermoso retrato del presidente Trump” que fue encargado a un artista ruso, dijo Witkoff en una entrevista publicada el sábado.
“Fue un momento muy cortés”, dijo Witkoff al expresentador de Fox News Tucker Carlson.
En cuanto a Ucrania, Putin no ha dado muestras de ceder en sus objetivos de largo alcance: una garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN, una revocación de la alianza occidental en Europa Central y Oriental, límites al ejército ucraniano y cierto nivel de influencia sobre la política interna de Ucrania.
Feodor Voitolovsky, director del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de Moscú, dijo que Rusia buscaría una “hoja de ruta” para un acuerdo más amplio antes de aceptar cualquier alto al fuego.
También dijo que Rusia podría aceptar una fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en Ucrania siempre que no incluyera a soldados de países de la OTAN.
“Para Rusia, la perspectiva a largo plazo es más valiosa que un alto al fuego táctico”, dijo Voitolovsky, quien forma parte de los consejos consultivos del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Consejo de Seguridad rusos. “Podemos surgir con un modelo que permita a Rusia y a Estados Unidos, y a Rusia y a la OTAN, coexistir sin interferir en las esferas de intereses de cada uno”, añadió.
Para lograr tal acuerdo, Rusia está apelando al enfoque empresarial de Trump. Voitolovsky afirmó que un acuerdo amplio sobre Ucrania era un requisito previo para la cooperación ruso-estadounidense, y que Trump, “como hombre de negocios”, comprendía que los activos rusos estaban actualmente infravalorados.
Dynkin, especialista ruso en asuntos internacionales, dijo que el Kremlin podría retirar a Estados Unidos de su lista de “países no amigables”, clasificación que restringe la capacidad de las empresas estadounidenses para hacer negocios en Rusia.
Dijo que Moscú estaba especialmente interesado en las negociaciones sobre el sector de la aviación, dadas las dificultades a las que se enfrentan las compañías aéreas rusas para dar servicio a sus aviones de fabricación estadounidense. Estados Unidos podría permitir la exportación de piezas de repuesto de aviones y restablecer los vuelos directos a Moscú, dijo; Rusia podría permitir que las compañías aéreas estadounidenses sobrevuelen Siberia, derecho que Rusia retiró en 2022.
Anastasia Likhacheva, decana de Asuntos Internacionales de la Escuela Superior de Economía de Moscú, dijo que era poco probable que Trump lograra un alivio rápido y de gran alcance de las sanciones.
Pero dijo que una distensión en las relaciones con Estados Unidos podría conducir a una menor aplicación de las sanciones y facilitar a las empresas rusas operar a escala mundial, enviando la señal de que Rusia ya no sería un socio problemático.
“Una desintoxicación así”, dijo, “podría ser útil y ampliaría nuestro menú de posibilidades”.
Anton Troianovski es el jefe del buró en Moscú del Times. Escribe sobre Rusia, Europa del Este, el Cáucaso y Asia Central. Más de Anton Troianovski